
El Banco de España revela un contagio de inflación a toda la cadena de suministros. El IPC subyacente, sin contar con el encarecimiento de la energía, aumentará 3 décimas de lo previsto en 2026 y 6 décimas el próximo año.
El posible final de la guerra en Oriente Próximo que se atisba con el proceso de negociación abierto entre Estados Unidos e Irán, con la reapertura del estrecho de Ormuz, no ha llegado a tiempo para contener los efectos secundarios del aumento de inflación experimentado en los últimos meses. Por el contrario, el Banco de España ya descuenta un contagio a toda la cadena suministros por el abrupto encarecimiento de los combustibles -subieron el 40% en las dos primeras semanas de conflicto-, lo que ha provocado un incremento de precios de los bienes y servicios en general. Es decir, el supervisor constata la aparición de los denominados como efectos de segunda ronda de la inflación.
A pesar de que durante su comparecencia de este martes en la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital el gobernador del supervisor, José Luis Escrivá, subrayó las dificultades para realizar proyecciones a corto plazo por el alto grado de incertidumbre que rodea al escenario geopolítico, confirmó que los daños para la economía tardarán en restañarse. En cuanto a la inflación, advirtió de que el escenario de incremento de precios por encima de lo inicialmente estimado se extenderá durante 2027. E hizo hincapié en que las correcciones al alza del IPC subyacente para 2026 y el año próximo dan cuenta de cómo los bienes y servicios se han encarecido de forma general y tardarán al menos dos años en retomar su senda regular.
En el conjunto de la zona euro, para este año la previsión de IPC general se ha incrementado en 1,1 puntos porcentuales respecto a las estimaciones de hace seis meses, las últimas antes del estallido del conflicto, pasando de 1,9% al 3% de media. De cara a 2027, la corrección al alza es de cuatro décimas, pasando de un 1,8% a 2,3%. Mientras que por el lado de la inflación subyacente, sin tener en cuenta los precios de la energía, la revisión es de tres décimas en 2026 pasando del 2,2% al 2,5% y de seis décima para el próximo ejercicio, del 1,9% al 2,5%.
En el caso de España la variación es incluso más acusada. Respecto a las previsiones del pasado mes de diciembre, el IPC general se eleva en 1,5 puntos para este año, pasando del 2,1% al actual 3,6%, mientras que para el próximo ejercicio se aumenta en siete décimas, del 1,9% al 2,6%. Por el lado de la inflación subyacente l corrección al alza es de siete décimas para este año, aumentando de un 2,5% al 3,2%, mientras que para 2027 la revisión es incluso mayor, de 1,1 punto porcentuales pasando del 2,1% al 3,2%.
Es por ello que Escrivá defiende la reciente subida de los tipos de interés acometida por el Banco Central Europeo por primera vez desde septiembre de 2023, hasta el 2,25%, lo que supone un aumento de 0,25 puntos porcentuales. Que se justifica no por el hecho de estar experimentando un aumento desorbitado de la inflación en este momento, que en buena medida se ha podido contener por las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno -en España tienen por el momento un coste de 5.000 millones de euros,- y que en menor medida también se han reproducido en otros países del entorno comunitario, sino por el contagio experimentado por el conjunto de la cesta de la compra.
Escenario sin precedentes
En este sentido, el gobernador explica que el cierre del estrecho de Ormuz de los últimos meses ha provocado un escenario sin precedentes. A diferencia de otros episodios que han provocado shocks en los precios de la energía como fue el caso del estallido de la guerra en Ucrania, los ataques de Estados Unidos a Irán, y la respuesta de cerrar el flujo de crudo sumada a los ataques que se han llevado a cabo sobre plantas petrolíferas han provocado una caída de la producción mundial de crudo que alcanzó su máximo el pasado mayo, con un desplome del 12,4% (en marzo fue del 1,9% y en abril del 10,7%, según datos de la Agencia Internacional de la Energía).
"Incluso con la situación actual que abre el horizonte a un acuerdo pacífico sigue habiendo un precio esperado del barril de petróleo para dentro de un año cercano a 80 dólares", señaló Escrivá durante su comparecencia.